Tengo un niño que
solloza en el salón de clases... Se la Pasa
solo, no socializa
con sus compañeritos, se arrincona siempre solo... Es
inteligente y casi siempre cumple con
sus tareas y trabajos,
pero no habla, no participa, y se
la pasa sollozando...
A la hora del
recreo, mientras sus compañeritos brincan y se divierten, él se la pasa sollozando,
a su corta edad pareciera que le embarga una gran pena…
Me dijo aquel día,
el Profesor David, de una escuela
primaria de aquí, de Tijuana... Quiero que lo conozcas, por que al parecer su
mamá está cumpliendo una condena en el centro de readaptación social...
Un día pasó cerca
de la escuela primaria donde aquel niño asistía a clases y decidió visitarlo y
conocerlo... Después de preguntar por el Profesor David me dirigí a su salón de
clases, llegue y me presentaron al niño, vestía un uniforme humilde, sencillo,
un poco deteriorado, mal peinado y en su rostro se dibujaba una gran
tristeza... No me pude contener y lo abracé muy fuerte, se le llenaron los ojos
de lagrimas y con voz entrecortada me dijo casi balbuceando... “saca a mi mamá,
tráemela de nuevo conmigo”...
Con un nudo en la
garganta salí de la escuela, pensando en la situación de aquel niño y preguntándome
que pudo haber pasado, para que su mamá estuviera cumpliendo una condena en el
Centro de Readaptación Social.
Apenas si, con el
nombre de la señora, me dirigí al CERESO, mas allá de Tecate, y después de
presentar mi cedula profesional que me acredita como abogado y de abrir y cerrar
puertas y puertas llegue a los locutorios, lugar donde podemos platicar con los
internos a través de una rejilla. En el departamento jurídico me ampliaron un poco
los datos, me proporcionaron la CAUSA PENAL, el delito y la condena...
HOMICIDIO, VIOLACION EQUIPARADA EN GRADO DE COMPLICIDAD Y LESIONES en contra de
dos menores un niño de 4 años de edad y una niña de 6 años... La pena: 19 años
con 10 meses... Solicite la comparecencia de la señora, mamá de aquel niño que sollozaba en la
escuela... “La acapulqueña“ me dijeron- ella es conocida como “la acapulqueña”...
Después de un
largo rato, vi llegar a “la acapulqueña” una señora morena, china, joven aun de
unos treinta años aproximadamente, platicamos un largo rato, me firmo la
promoción para otorgarme personalidad y poder solicitar su expediente... “sáqueme
de aquí” me dijo, quiero estar con mi hijo, me arrepiento de todo lo que sucedió,
nunca tuve la intención de hacerle daño a nadie..
Días después, conseguí
el expediente e inicie la revisión de rutina, reconstruyendo todos y cada uno
de los hechos, viviendo en mi mente esos trágicos momentos...
Corría el año de
1999, “la acapulqueña” vivía en el Pedregal de Santa Julia, vendía ropa de
segunda en los tianguis y cuidaba niños, ahí nomás para medio pasarla, -como
ella lo decía- se caso con un hombre que después la abandono dejándole un
pequeño hijo y nunca mas supo de él... Se las ingeniaba para atender su modesto
puesto de ropa de segunda y poder cuidar a los niños, un fin de semana llego Maria
con dos pequeñitos, un niño de cuatro años y una niña de seis, sus patrones de
Maria iban a salir tres días fuera de la ciudad y le pidieron que se quedara a
cuidar la casa, a cambio le pagarían el
doble, ante esta oportunidad de ganar un poco mas, Maria acepto, y llevo a casa
de “la acapulqueña” a sus dos niños... Después de razonar la cantidad a pagarle
a “la acapulqueña” y de dejarle un sin fin
de recomendaciones a los chiquillos se va Maria a trabajar, prometiendo
regresar hasta el lunes con regalos para sus niños...
Ese día Viernes, “la
acapulqueña” recibió la visita de su galán en turno, “la acapulqueña” no era
mala mujer ni mucho menos, pero conoció a Ramón y decidió darse una oportunidad
de rehacer su vida, Ramón llego con cervezas y quizás hasta con alguna droga
que hicieron que “la acapulqueña” perdiera
la noción del tiempo y al amanecer despertó muy de madrugada, se encontró con
dantesco cuadro, el niño de escaso cuatro años de edad estaba tirado, desnudo
boca abajo, con moretones y huellas de haber sido violado, inconsciente yacía
en el suelo la niña, con una fuerte hemorragia en su partecita, con síntomas de
haber sido violada con una botella de cerveza de media no retornable... De
inmediato despertó a Ramón y llenos de pánico idearon la manera de deshacerse
de la niña, la subieron al coche de Ramón, un Honda Acura de modelo muy
atrasado y a solo dos cuadras de donde vivían había un barranco que muchas
veces los vecinos lo utilizaban como basurero, y ahí tiraron a aquella niña, todavía
viva, en un afán de esconder su crimen...
El domingo por la
mañana, los vecinos de aquel barranco escucharon los llantos de la niña y de
inmediato, llamaron a la Cruz Roja, quienes la rescataron y se la llevaron a
urgencias del Hospital General, falleciendo dos horas más tarde. Uno de los vecinos
conocía a la niña y sabia que su mamá la había dejado encargada con “la acapulqueña”,
por lo que fue corriendo a avisarle de lo que ocurría, “la acapulqueña” de
inmediato negó que ella estaba a cargo de la niña, por lo que fueron a avisarle
a Maria... Con llantos en los ojos Maria fue a reclamar el cuerpecito de su
hija y de inmediato se hizo a acompañar con la policía para ir en busca de su
otro hijo a quien encontró en casa de “la acapulqueña” todavía con huellas de
los moretones y completamente ido, fuera de lugar.
La policía se
llevó a “la acapulqueña” detenida, y todo lo anterior se desprende de su declaración
preparatoria. Y de Ramón, no sabe ni supo hacia donde huyo, a la fecha sigue prófugo,
y ella pagando su delito recluida en el CERESO del país.
Volví a los
locutorios y hable nuevamente con “la acapulqueña”, le pregunte si todo eso era
verdad, con lagrimas en los ojos me dijo que así como lo había relatado así
ocurrieron los hechos, que estaba arrepentida y que nunca había deseado eso
para esa pequeña, pedía perdón a Maria, pedía perdón a Dios, pedía perdón a la
sociedad...
“La acapulqueña”
continua hoy purgando su condena, y el niño, su hijo- sigue sollozando en la
hora del recreo, apartándose de los demás niños, llevando consigo el dolor de
la condena de su mamá... Y Maria, lleva consigo el inmenso dolor de haber
perdido a su bebita de seis años, y el dolor de ver a su niño doblegarse por
tan amarga experiencia vivida...
Desgraciadamente
cuando el ser humano delinque, no solo afecta a la víctima en si, si no a todo
su entorno familiar, tanto de la víctima, como de sí mismos, y aun cuando
ellos pagan su delito a la sociedad siendo recluidos, la mayor parte de la
factura lo cubren precisamente ese entorno familiar. Ojala y antes de realizar
una conducta delictiva, se detuvieran a pensar en el enorme daño que se hacen y
le hacen a los suyos y a la sociedad en general.
Así mismo,
aquellas madres que tienen necesidad de trabajar y de dejar a sus niños al
cuidado de otras personas, deben conocer ampliamente a quien dejan sus niños,
tanto a la persona como a su entorno familiar, pues el ataque generalmente
viene de dicho entorno, aunque hay mayor seguridad en las distintas guarderías
de nuestra ciudad.
Lic. Jorge Padilla Abarca
Economista y abogado
litigante.kenbet1@prodigy.net.mx